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viernes, 21 de agosto de 2009

Atravesando el charco.

Atravesar el charco no es fácil, más difícil se hace si se deja algo que uno ama con todas las fuerzas.
Ya saben que odio las despedidas, le decía a Markus que no se que más detesto si las despedidas o a Alvarito Noboa ( candidato presidencial) jejeje, pero en todo caso ya todo pasó.
Estoy de vuelta en Copenhague, llegamos ayer a las 4.30 de la tarde (hora local). Ha sido uno de los viajes más largos que he hecho y para alguien a quien le teme un poco a los aviones pues pasar tantas horas arriba no se si es lo más recomendable.
No quiero hablar de la despedida porque entonces comenzaré a llorar y por ende se me nublará la vista y el post jamás podría ser terminado. Lo único que puedo decirles es que fue triste y sí Xime, tenías razón, hubiera llevado más papelitos para mocos y lágrimas :)
Las partes más fuertes fueron los momentos antes de entrar a la zona en donde sólo pasan los viajeros y ya no se puede ver a los familiares y la otra parte que más me dolió fue cuando el avión cogió fuerza y se alzó, no se como describirlo, era como si yo fuera un chicle bien pegado al piso y viniera un nino de 4 anos y quisiera arrancarlo sin piedad, así con fuerza, sin importarle nada.
No quería despegarme, no quería partir, pero al igual que el chicle yo ya no dependia sino del destino y el avión se levantó y yo me fui con el. Eso sí, la marca quedó ahí :)
Lloré sin parar la primera media hora de vuelo y no se si era la tristeza o que pero ver a Guayaquil en la noche desde los aires me parecía algo tan surreal, era simplemente HERMOSO.
Salimos por el sur así que pasé por encima de la casa de mi abuelito, luego de pocos minutos el paisaje se fue poniendo negro y el avión iba cogiendo más y más altura.
No tenía fuerzas para reir ni para ver la tele, caí dormida profundamente por un par de horas. Me desperté supongo cuando entrabas a la frontera entre Peru y Chile, abajo no se veía nada y la mayoria de pasajeros estaban dormidos, pero eso sí el cielo estaba maravilloso, nunca he visto las estrellas tan de cerca!
Dormí otro ratito y luego el capitan anunció que en pocos momentos aterrizaríamos en Santiago de Chile, pero ni bien terminó de decirlo y al parecer al avión le dió iras de solo pensar que ya todos nos íbamos a bajar y empezó una turbulencia del carajo. No pasó nada, por suerte y pudimos ver Santiago bajo una fuerte lluvia y a un par de hora de amananecer.
Santiago se vé grandota y con algunas montanas a los costados. El aeropuerto está lleno de artesanías y sobre todo de tiendas de lapizlázuli. Encontramos un Donkin´ Donuts y allí degustamos alguito, luego nos buscamos unos asientos y allí me acurruqué y me quedé dormida, el chanchito cuidaba las maletas de mano y leía algo. Por suerte al rato ya salió nuestra puerta de embarque y pudimos ir a sentarnos por ahí cerca. Igual entre estas y las otras debíamos esperar como 5 horas en Santiago pero realmente fue chistoso estar ahí, luego de dormir yo andaba un poco de mejor ánimo y a al chanchito le había ayudado el cafecito que se había tomado. Un par de perros grandotes fueron nuestra sorpresa, estaban allí oliendo a todos los transeuntes, dejan baborreados todo lo que estaba en su paso, maletas, zapatos, gente, etc y lo peor era que ellos mismos no olían tan rico :)
Markus y yo nos reíamos sin parar, porque poner a los perros a olernos cuando estabamos a punto de subir al avión? Cosas hay en esta vida!
Además había un grupo de ninos con su profesora que andaban agarrando a cada extranjero para preguntarle trivialidades, lo interesante era que preguntaban en INGLÈS! :)
Salimos de Santiago como al medio día, viajamos junto a muchos chilenos y espanoles, el avión era grande, de esos aviones transatlánticos pues y en todos los viajes estuve en la ventana y a mi lado iba mi adorado maridito.
Siempre dije a mis padres que iba a tratar de dormir en el viaje porque sino al llegar a Copenhague estaría medio muerta del cansancio pero una cosa es decirlo y otra cosa es hacerlo. Arriba con cada turbulencia ya me levantaba y además no me podía perder la COMIDA!
Comimos rico rico en Iberia en nuestro segundo vuelo, destino: MADRID.



Como ya era de tarde pude ver desde arriba una parte de Argentina y luego en su gran mayoría sobrepasamos Brasil. El atardercer sobre la amazonía es realmente precioso. Cuanta cantidad de rios inmensos hay en Brasil, es increíble!

Al tiendo que el sol se despedía yo me iba a despidiendo del continente americano. Cuando el sol se metió definitivamente nosotros estabamos ya sobre el Atlántico. Agua y más Agua, noche y más noche y yo ahí viendo película trás película.
Vi tres films seguidos, tenía un sueno terrible pero no podía dormir, lo intenté millones de veces pero no podía dormir más que 5 minutos. Cuando estaba terminando de ver la tercera peli me dí cuenta que en menos de una hora llegaríamos a Madrid, por fin levantar el trasero y caminar un poquito.
Esa hora que nos separaba del aterrizaje era justo la hora del amanecer y tuvimos pues la gran suerte de ver como salía el Sol, es un espectáculo muy lindo. Ah pero nosotros estabamos cansados muy cansados y lo peor era que aun faltaba esperar y volar nuevamente.
En el aeropuerto de Madrid nos tocó sacar las maletas grandes porque debíamos meterlas en otro vuelo que iba a Copenhague. Este vuelo salía a la 1 y media de la tarde y nosotros estabamos ahi andando con TODO nuestro equipaje a las 8 a.m. Lo malo era que nuestro vuelo salia desde el terminal TURRITO de Madrid, o sea desde el antiguo aeropuerto, el que se ve medio caótico y no tan moderno. Para llegar allí tuvimos que coger un metro interno en el aeropuerto y luego un bus! Si, ya sé que suena raro pero es que realmente ese Aeropuerto es una COSA GIGANTE!
De hecho siempre que aterrizamos allí nos toca "andar" con el avión como media hora antes de que en verdad se detenga.
Pero bueno, luego de tantas movidas logramos llegar al dichoso terminal cholito y queríamos dejar las maletas grandes pero oh maravilla, el contador de SAS no atendía sino en un par de horas, sobre las 10.30 a.m. Pues bien, a poner buena cara y a buscarse unos asientitos por ahí para esperar las dos horas hasta que atiendan. Literalmente yo no podía estar en pié. Tenía tanto pero tanto sueno que la mitad de lo que decía era porque lo había pensado y la otra mitad era porque lo había sonado. Mi acosté con la frente apollada en una maleta y creo que me dormí 20 minutos. Cuando desperté a parte de seguir viendome dormida tenía una marca bien reconocible de la maleta, roja y arrugada. Ah, que mierda, yo seguía sonando con ojos abiertos.
El tiempo paso y logramos porfin dejar las maletas grandes adentro y nos quedamos con nuestros bolsitos de mano. Entramos al terminal de donde saldríamos y allí nos comimos dos sanduchotes con jamón serrano. Andabamos olorocitos jejeje así que aprovechando que aún teníamos que esperar como 2 horas más cada uno fue al bano y allí nos cambiamos de ropa y nos lavamos la boca.
Lamentablemente el cambiarse de ropa y verse diferente no significaba que yo era diferente y ya se me habría quitado el sueno, de hecho tuve suerte de haberme puesto el pantalon de forma correcta porque con lo dormida que andaba podría haber salido en interior caminando por ahí y solo me habría dado cuenta cuando Markus hubiera pegado el grito! :)


Me parecía increible cuando ya estabamos allí sentados en el avión con destino a Copenhague. Salimos puntuales, a las 13.40 ya estabamos dejando Madrid. No quería dormir pero esta vez era imposible no dormirme y cabecear. Me levanté cuando sobrevolabamos Holanda o algo que parecía Holanda según me decía Markus. Me estaba hablando de estas islas que estan cerradas al mar para que logren secarse un poco y obtener así un poco de territorio extra y yo le escuchaba pero en el fondo me dolía la barriga un poco así que la verdad no le paraba tanta bola.
Sin embargo reconozco que se veía todo muy lindo allí abajo. Claro que no era la primera vez que veía Holanda desde los aires, siempre hay muchos molinos de vientos y bastantes cuadritos verdes y color tierra. Pero saben que? YO QUERIA LLEGARRRRRRRR!
Estaba ya sonando con ver el puente ese que une Suecia con Dinamarca, ya quería bajarme, quería estar en casa. Entonces le dije a Markus que allí abajo estaba ya Dinamarca y que había visto un puente, el decia que no era posible, pero yo tenía tantas ganas de llegar que me lo creía realmente. Entonces el dolor de barriga se fué y empezamos a descender, entonces no había duda de que realmente estabamos cerca. El territorio Sueco y Danés se vé increíblemente hermoso!



Saqué fotos y más fotos y en pocos minutos divisamos desde los aires el famoso edificio torcido que queda en Malmö y luego de dar una vuelta grandota vimos el puente y ya podíamos oler Copenhague. Detrás de nosotros un par de espanoles hablaban de lo que veían y Markus de la emoción no se pudo contener de decirles que eso es eso y aquello es aquello jejeje.
Supongo los espanoles pensaban que él era un danés regresando :) pero bueno, entonces por fin pisamos tierra danesa. Cuando el avión había dejado de volar le cogí de la mano a Markus y le dije: Ya estamos en casa.
Es increíble como uno hace "su casa" donde tiene sus cosas. Lo más ilógico es llamar "casa" a nuestro nidito en Copenhague pero no logro decrifrarlo de otra manera. En Ecuador esta mi familia, los que adoro con todo el corazón más sin embargo ya no tengo cosas materiales allí, mi cama ya nos es mi cama y mi cuarto ya no es mi cuarto. Mi hogar ahora es aquí y junto a Markus, donde estamos juntos es mi casa, mi nidito.
Al abrir la puerta del departamento nos recibieron cientos de publicidades que habían sido enviados en todo este mes que no habíamos estado por aquí. Y como ya lo había dicho, eso de dormir a penas lleguemos no era más que una ilusión. Ayer mismo saqué todo de las maletas y guardé todo. Eso si a las 8 de la noche ya no eramos nosotros sino dos zombies caminando, nos acostamos y no nos despertamos sino hasta esta manana cuando el despertador sonó a las 7 en punto.
Bienvenida de vuelta a Copenhague Chaulafanita, bienvenida.