Ya estaba en Alemania, nerviosa, con frío y empezando con un dolor de garganta espantoso, me faltaban nada mas que 4 días para casarme y por suerte, mis padres estaban conmigo!
Hoy me levanté y leí un mail de mamá en donde dice que una prima mía le ha hecho caer en cuenta de que si, hace exactamente 5 años estabamos viajando al viejo continente. Mi mamá debe haber tenido un viaje horrible, ahora recién lo pienso bien, en aquel momento yo iba tan nerviosa que no podía pensar en dos cosas a la vez. Una tía suya acababa de fallecer, yo creo que a mi mamita se le mezclaban las lágrimas por el fallecimiento y a la vez por la pena de tener que ir a dejar a su hija pero también creo que fue bueno que entrara en otros aires, que su mente viera nuevos paisajes.
Que increíble, yo tambien cada que se acerca mi aniversario de matrimonio tengo que recordar que una semana antes tambien se cumple un año más que ya no vivo en Guayaquil que ya no estoy en mi Ecuador.
Bueno la verdad es que 5 años parece un número pequeño pero si hago un repaso de todo lo que he vivido en estos 5 años casi pareciera que hubieran sido 20!
Tengo buena memoria y aún puedo ver a mi suegro, mi papá y Markus intentando ajustar las tuercas y entender las instrucciones de Ikea. Era la primera vez que iba a vivir fuera de casa y lo iba a hacer casada y en un departamento, yo que siempre viví en casa ahora debería subir escaleras y vivir en un departamente que al lado de mi casa era muy pequeño, pero eso era lo de menos, estaría con mi amor, por fin ya no habrían despedidas, ahora podría decirle las cosas que usualmente le decía por mail directo a la cara, estaba eufórica, aunque quizás ante los demás mi euforia pasara por confusión :)
Además tenía ese nudo feo de saber que mis padres tendrían que irse pronto de vuelta y eso también no me dejaba sonreír como hubiera querido.
Que chistoso debíamos habernos visto, tres mujeres, dos de ellas latinas, un suegro alemán, mi marido trayendo baldes de agua con esponjas, había que terminar de sacar el anterior papel tapiz, había que pintar, mis suegros, mis padres y nosotros trabajamos mucho, nuestra primera noche en nuestro futuro nidito lo pasamos acostados en un colchón pequeño que colocamos en la cocina, el cuarto bonito con la cama recien instalada lo habiamos dejado a mis padres, era lo menos que podíamos ofrecerles luego de tanto trabajo.
El amanecer fue mágico, por la ventana se veía la torre de agua a lo lejos, una pequeña bruma sobre la ciudad y mis padres ahi...y mi marido y yo ahi! Como y cuando habían cambiado tanto las cosas?
Pero mis padres tenian que volver y esa es la parte fea de todo, porque lloré como dos días seguidos, no podía controlarme, de repente la euforia y las ganas de empezar una nueva vida se esfumaron, me sentia tan triste y tan sola, por supuesto M. y mis suegros hicieron todo lo posible por hacerme sentir querida y bien recibida pero es que creo que en ese momento nada me habría hecho poner contenta. Tenía un dolor en el pecho pero sobretodo me empezó a dar un miedo terrible. Si si, un miedo aterrador. De verdad me había ido para siempre de Ecuador? Dios mío, que había hecho?
Los días siguientes pasaron con muchos sobresaltos, yo seguía sumamente triste, no sabía donde poner la vajilla, la cambié de lugar como 10 veces, al final ya ni sabía donde las había dejado. Era raro despertarse con una cobija espesa y tener frío, yo que toda mi vida habia despertado con calor ahora de repente tenía frio y mi mamá no estaba ahi para hacerme el desayuno. Había que empezar de cero, habia que empezar a hacer mi propia rutina, crear mis propios días junto a mi esposo, era difícil, pero no había otra manera, ademas era la unica forma de empezar a dejar la tristeza atrás y comenzar a vivir.
Los primero días que salí a pasear por mi nueva ciudad fueron super extraños, el idioma, nuevas caras, las vitrinas de los locales, los monumentos, los edificios, las millones de hojas en pleno otoño, el gran lago, mi nuevo y estrenado marido, todo todo era rarísimo. Los meses siguientes fueron críticos, me levantaba por la madrugada con sobresaltos y no sabía donde estaba, me empezaba a latir fuerte el corazón, entonces veía ese bulto tapado y calientito que dormía a mi lado y mis ojos reconocían mi nuevo dormitorio. Si, ahi estaba yo, la que había dejado todo atrás para casarse con el amor de su vida. Aún me costaba reconocer que lo hubiera hecho, yo con lo miedosa que soy!
Luego vinieron las inscripciones a los cursos de integración, las clases de alemán, los nuevos compañeros, los recorridos a casa en donde me venía comprando un dulce, hacer las tareas en la tarde y esperar que en la noche el marido me ayude con alguna cosa difícil, ver la tele, escribir mails infinitos a Ecuador para contarles como estaba. Y vivir por primera vez un otoño alemán de verdad, quedarme parada por horas viendo el granizo y los rayos y las hojas nadar. Saludar a veces a la ardilla pícara que se trepaba rápido y se quedaba viéndome desde el árbol grande que estaba justo delante de la ventana de la sala. En la noche espiar las ventanas abiertas de los vecinos, que curiosidad me daba ver la vida de los alemanes detrás de las cortinas super transparentes... siempre caminando, siempre en la compu, comiendo, casi nunca vi uno al teléfono :O
Y hablando de teléfono, aún recuerdo los sobresaltos que me daban cada vez que sonaba el teléfono del departamento. Siempre rogaba que no fueran a hablarme en alemán sino que fuera de Ecuador, si si, eso, que fuera mi mamá o mi abuelito, oh que maravilla cuando agarraba el auricular y oía mi propio idioma. Aunque tambien me tocó atender las otras llamadas en donde me ponía de todos los colores y cuando me preguntaban algo decia: Einen Moment bitte! (un momento porfavor) y separaba el teléfono de mi y ponía todas las caras habidas y por haber y dada gritos mudos desesperados y deseaba llorar de la frustración!
Aunque también hubo momentos de felicidad, como cuando me lanzé a pedir a una cita médica para mi marido... fue creo mi primer éxitos, entendí todo y la chica hasta se puse a conversar conmigo y cuando cerré estuve creo cuarto de hora llorando de la emoción y diciéndome a mi misma que todo saldría bien que era sólo cuestión de tiempo.
Eran pues mis pequeños avances, mis primeras subidas al bus complementamente sola, mis pequeñas sonrisas de amabilidad con extraños, mis primeros Guten Morgen, mis primeros días aquí y sí de eso ya 5 años, aún no lo puedo creer.
Supongo que estos pocos años se me han hecho muchos porque he ido de allá para acá. Yo que cuando vivía en Ecuador lo mas lejos que había llegado era la frontera con Colombia, de repente a inicios del primer invierno que estaba en Europa me fui a Suecia y Dinamarca y hacía un frío ESCANDALOSO! Pero que mierda, ni que frío, cuando estas en un lugar nuevo el clima creo que pasa a segundo plano. Yo estaba encantada, era todo tan diferente, tan especial... lo malo era que cualquier cosa rara e interesante que veía quería correr a contárselo a mis papás pero ellos no estaba ahi así que tenía que conformarme con sacar fotos y luego escribirles mails con santo y seña de todo lo que había visto.
Y la primera navidad también fue difícil, claro que ya me lo había dicho a mi misma para que no me cogiera tan fuerte, pero creo que no sirvió de nada, igual lloré y me puse triste. Pero saben que? estaba bien, es decir llorar y estar así no es bonito y bien que lo sé pero es que es lo que hay que pasar, no existe otra alternativa, pasar por estas etapas es la unica forma de sobrellevar y aprender a controlarte para las próximas que vendrán. Por supuesto que ahora lo veo todo claro pero en aquel momento lo único que hubiera querido hubiera sido coger un ticket directo a Guayaquil y abrazar y quedarme como chicle pegada ahi..:)
Y esa frase de que el tiempo lo arregla todo, pues algo de cierto si hay. Aquellas noches en donde lloraba y no sabía ni donde estaba ya han quedado atrás. Ahora sé que estoy aqui, que esta es mi vida y que mi idea de crearme mi propia rutina funcionó. Los momentos de desesperación por no saber que hacer y aquellos encontrones de culturas que teníamos con el marido por fin se han ido haciendo cada vez mas pequeños. Creo que después de 5 años le conozco un poquito más que através de los mails y la verdad es que ma fascina poder ponerme cariñosa y romanticona y poder decirle las cosas a los ojos.
Después de todo, venir a Europa y vivir mi vida no ha sido tan mala idea ♥